La arena no te quiere. Te acepta.
Crear la cuenta lleva un minuto. Labrarte un nombre lleva meses — y es lo único que nadie puede arrebatarte aquí. Lee las condiciones y firma.
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Puedes perder todo lo que llevas
Muere con el botín encima y quedará en el suelo, a los pies de quien te haya derribado. Aquí no hay seguros.
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El poder no está en venta
La tienda no vende daño. Cada objeto que llevas fue farmeado, defendido y llevado a casa; no lo compraste con una tarjeta.
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La clasificación no miente
La arena lo cuenta todo: quién farmea, quién mata y quién cae. Tu nombre asciende o desaparece. Nadie recuerda a quien queda cuarto.
Has leído las condiciones. Tu firma es tu nombre de cuenta.